Es aquello que no sabes realmente que es. No te hace parar aunque continuar no signifique avanzar. A veces te detienes, otras progresas o retrocedes, de repente das brincos en los que caes o te adelantas, pero ese salto también puede hacer que pierdas oportunidades por querer ganarle la carrera al tiempo.

Es aquello en lo que existes aunque muchas veces te provoque desaparecer y te dan ganas de irte, aunque no quisieras dejar de existir. No quieres que llegue el momento porque tienes miedo de morir.

Es aquello que haces por no dejar de hacer, por seguir el deber ser que te ha acompañado en el camino, más realmente no sabes qué es lo bueno y qué es lo malo, porque hay cosas que nunca han tenido respuestas definitivas en el mundo ¿La solución para que un ladrón deje de robar es encerrarlo por años en una jaula aislada de la realidad? ¿Entonces la idea es provocar trastornos en su vida mientras cumple su condena, para luego darlo en supuesta “libertad” y creer que “no” va robar más nunca? ¿Y luego qué? ¿Libre? No. Ya no lo es. Le han quitado la esencia de su alma. Mientras unos roban riquezas, otros roban libertades, y entonces cómo es que Dios dice que todos los seres humanos somos libres.

Muchos creen que son libres y otros creen haber nacido para ser esclavos, pero ¿Qué es la libertad? ¿Cómo se mide la libertad? Nadie es dueño de nada ni de nadie. Todos somos libres, aunque a veces permitamos que nuestros derechos sean violados, y entonces dónde queda esa enseñanza que nos dio el Señor cuando murió por nosotros para que fuésemos libres. Parece que ya nada importa, parece que se viviera por vivir, pues de un momento a otro todo se va, ¡PAH! desaparece, muere, y el resto continúa como si nada. Pasarán apenas unas horas de dolor, y luego otro estará en tu puesto de trabajo. Serás sólo un recuerdo.

Es aquello donde crees sentir amor, deseo, ganas, pasión, odio, rencor, en fin… pero cómo saber si alguna vez haz sentido eso de verdad. ¿Quién lo afirma? ¿Cómo saber si has estado enamorado? Te entregas y das todo pensando que esa es la persona de tu vida. Ahora ya no hay más que dar. Te has quedado sin nada, te dejan. Pareciera que actuar mal es el camino para conseguir lo que quieres. Hay personas iguales, masas. Hay personas diferentes, únicas. Unos ganan, otros pierden, mientras unos mueren de hambre otros dejan su tercera comida del día porque los scargots no estaban frescos.

Es aquello donde eres juzgado, criticado y destrozado por todo. Todos somos víctimas de la sociedad. No importa cuantos rasgos positivos tengas siempre saldrán a relucir tus errores, y eso hace feliz a las serpientes de esta jungla de concreto. Tu fracaso es el éxito de otro, pero no siempre tu felicidad es bienvenida para los demás. Negros, blancos, judíos, cristianos, pobres, ricos, feos, bonitos, gordos, flacos, altos, bajos, nerds, ratas, pollos, cool. De etiquetas ahora está hecha la sociedad. Sólo son hermanos aquellos que cuestan lo mismo. Lo que dice Dios: “todos los seres humanos somos iguales y somos hermanos” ha desaparecido. Pero qué nos hemos creído nosotros, los hombres, para juzgarnos entre nosotros mismos cuando a pesar de nuestras virtudes, estamos llenos de errores. El único ser perfecto capaz de juzgarnos es quien nos ha dado la vida, Dios.

Es aquello donde el dolor y la alegría, el sufrimiento y la felicidad, combaten dentro de ti de manera inexplicable. Es como un mar lleno de olas y cuando menos lo imaginas te sorprende un impacto que te revuelca dentro del mar, te golpea, y en algún momento llegas a sentir que te estás ahogando y que no hay manera posible de salir del agua. Luchas hasta el último segundo por la vida. Lo logras, sales, respiras de nuevo, te sabes vivo. Sientes. Unas veces piensas que es injusto y otras que es justo, que algunos lo merecen pero otros no. Lo cierto es que al final es sólo un recuerdo más. Lo vives, ríes, lloras, y ya luego es pasado.

Es aquello donde se trastoca una premisa. ¿Dar para recibir? ¿Recibir para dar? ¿Dar y no recibir? ¿No dar y no recibir? No puedes pensar que todo tiene una reacción inmediata, sólo debes hacer lo que te nace, lo que sientes. Hay que sacarlo todo, decirlo todo para sentir la libertad. Es aquello donde decides dar todo lo que eres a alguien, a muchos, al mundo, porque así lo quieres.  

Es aquello donde todo está dentro de un círculo, con una superficie de 510.065.284,702 km2, que existe desde hace 4.570 millones de años, con elementos que están creados para evolucionar. Pero cómo saber si estás evolucionando o retrocediendo. Esto debería medirlo la experiencia de la sociedad, las reglas de la vida y el avance que ha tenido el mundo a través de los años. Pero ¿cómo es que las madres quieren ver a sus hijos casados cuando hoy en día hay más divorcios que matrimonios?

Aquello, aquello, ¿sabes qué es?… aquello es la vida.

Ronald Aristimuño

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